Morelia, Michoacán / Asaid Castro / ACG

Basta caminar con calma por el Centro Histórico y levantar un poco la vista para descubrir una ciudad que guarda rastros de su pasado. En varias fachadas todavía permanecen antiguos nombres comerciales, relieves y anuncios que ya no corresponden con los negocios que hoy ocupan esos espacios.

Uno de los casos más conocidos es el antiguo Edificio Santander, ubicado en la esquina de las calles Valladolid y Virrey de Mendoza, a unos metros del templo de San Francisco. Aunque actualmente alberga una sucursal de Parisina, su fachada continúa recordando el giro que tuvo en sus años, y cuenta la gente al rededor, que incluso en la década de los 2000, fue anexo de la UMSNH.

Como ese, existen decenas de inmuebles repartidos por el Centro, donde el paso del tiempo cambió los negocios, pero no logró borrar por completo su historia.

Casas de Novias y XV años, mercerías, sastrerías, farmacias y comercios familiares dieron paso a cafeterías, tiendas de ropa, cadenas comerciales, minisúpers y otros establecimientos. En algunos casos los antiguos letreros apenas son visibles entre capas de pintura; en otros, forman parte de la propia arquitectura del inmueble y permanecen como un recuerdo de la actividad comercial que dio vida al Centro Histórico en otras épocas.

Más que simples detalles urbanos, estas fachadas muestran cómo el corazón de Morelia se ha transformado con el paso de los años. Los giros comerciales cambian conforme evolucionan las necesidades de la ciudad, pero varios viejos anuncios siguen ahí, convirtiéndose en testigos silenciosos de la memoria cotidiana y de la historia que aún permanece escrita sobre los muros del Centro.