Descubre qué pasa cuando dos huracanes se acercan demasiado. Te explicamos cómo funciona el efecto fujiwhara y cómo altera sus trayectorias.
Los huracanes y otros sistemas no suelen encontrarse en un embotellamiento tropical en los vastos océanos de la Tierra, pero hay consecuencias cuando se interfieren entre sí.
Un fenómeno conocido como el Efecto Fujiwhara puede ocurrir cuando dos tormentas se acercan demasiado y comienzan a influir mutuamente en su fuerza y trayectoria.
En 1921, el meteorólogo japonés Sakuhei Fujiwhara publicó un artículo donde teorizaba sobre dos tormentas que giraban cerca una de la otra podrían comenzar a girar juntas alrededor de un punto central común. Se demostró que tenía razón.
Esto sería como la ronda final del juego de las sillas: dos niños giran alrededor de la misma silla hasta que la música se detiene. El Efecto Fujiwhara describe esencialmente ese baile, que se desarrolla a una escala mucho mayor.
La proximidad exacta que deben tener para desencadenar el Efecto Fujiwhara varía según el tamaño de cada tormenta. Generalmente, el Efecto Fujiwhara puede comenzar cuando dos tormentas grandes (aquellas que se extienden cientos de kilómetros) se acercan al menos a mil 375 kilómetros entre sí, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Esa distancia se reduce a unos 560 kilómetros para tormentas más pequeñas.
La interacción resultante se desarrolla de forma diferente según la fuerza de ambas tormentas.
Dos tormentas muy similares orbitarán alrededor de un punto común durante un tiempo y finalmente tomarán rumbos separados. El movimiento circular desvía a cada tormenta de la trayectoria que habrían seguido si la otra no estuviera presente.
Los huracanes Hilary e Irwin del Pacífico oriental experimentaron esta versión del efecto Fujiwhara en 2017. Hilary fue un poco más fuerte que Irwin, pero en general estaban bastante bien emparejados al principio. Ambos sistemas interactuaron durante tanto tiempo que finalmente se disiparon casi al mismo tiempo.
Pero si una tormenta es mucho más fuerte que la otra, podría absorber la energía de la más débil mientras giran y, finalmente, consumirla.
Este mismo escenario se desarrolló en el océano Pacífico occidental en 2022. El poderoso tifón Hinnamnor se dirigía directamente hacia Taiwán antes de cruzarse con una depresión tropical que intentaba fortalecerse.
El efecto Fujiwhara se activó, entonces Hinnamnor y la depresión interactuaron y rotaron hasta que el tifón la devoró. Como resultado, Hinnamnor perdió velocidad, lo que lo dejó expuesto a vientos disruptivos que lo debilitaron un poco, pero luego recuperó fuerza y dio un giro de casi 90 grados con respecto a su trayectoria original.
En escenarios especialmente inusuales de Fujiwhara, dos tormentas más débiles o pequeñas que giran juntas podrían fusionarse y crear una tormenta más grande, según el Servicio Meteorológico Nacional.
Todas estas posibles interacciones y resultados plantean un desafío increíble para el pronóstico, incluso para los modelos de pronóstico computacional. Cualquier pequeño cambio en la fuerza o el tamaño esperados de cada tormenta, o una ligera desviación de las trayectorias anticipadas, desbarata los complejos cálculos del modelo.
Para la temporada de huracanes de 2026, los pronósticos oficiales de la NOAA y el Servicio Meteorológico Nacional anticipan una formación de entre 8 y 14 sistemas en el Atlántico y entre 18 y 21 en el Pacífico, lo que mantiene el riesgo constante de interacción ciclónica durante los meses de mayor actividad.
Redacción / La Voz de Michoacán