Entre los archivos Epstein, los Ovnis, el Honduras Gate y el grupo de BTS en el balcón de Palacio Nacional en la ciudad de México, tenemos suficientes notas como para estar toda la noche leyendo en redes sociales.
Las redes sociales sin duda hicieron un antes y un después con respecto a la conexión constante entre la comunidad internacional, nadie puede negar que gracias a ellas podemos enterarnos - en tiempo real- de lo que está pasando tanto en nuestra ciudad, como en el otro lado del mundo.
Mark Zuckerberg el dueño de redes sociales como Facebook, Instagram y Threads a inicios del 2025 decide eliminar dentro de estas aplicaciones, el programa que se encargaba de verificar datos, diciendo que de esta forma: “quería reducir la censura”. Terrible decisión.
Hoy en día, cada vez es más común el compartir nuestras redes sociales, con agencias de noticias – financiadas con capital público o privado - creadas con el objetivo de utilizar diferentes narrativas para posicionar desde ideas, agendas políticas e incluso difundir noticias falsas.
Lamentablemente la mayoría de la población, difícilmente revisa la fuente de la información o decide realizar una breve investigación sobre la noticia que se encuentra viendo en sus redes sociales, no se la cuestiona, asume que la fuente es fiable, acepta la noticia falsa e incluso la comparte, cayendo en un círculo vicioso de desinformación.
Da risa el pensar que la guerra contra Irán les ha salido carísima, en términos monetarios, políticos y gran desprestigio a nivel internacional, el fracaso ha sido de tal magnitud, que el gobierno de Trump prefiere publicar en redes estos expedientes, esperando que la opinión pública por un momento, deje de hablar de los expedientes Epstein y de como Irán juega al ajedrez con la venta del petróleo en yuanes chinos y rublos rusos, pegándole directamente al petrodólar desde el Estrecho de Ormuz.
Por otro lado, a principios de este mes, se lograron filtrar supuestos audios de conversaciones entre el ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien, si no lo ubican, fue enjuiciado entre muchas otras cosas, por recibir un millón de dólares del cártel de Sinaloa y durante la administración del presidente Joe Biden, fue enjuiciado y sentenciado a pasar 45 años en cárcel por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York. - La del Distrito Este es la que está solicitándole al gobierno de México la extradición del gobernador de Sinaloa con licencia Rubén Rocha y otros 10 funcionarios de Morena. -
Lo raro con el caso del ex presidente hondureño es que, el pasado 28 de noviembre, recibe un indulto presidencial, donde Trump afirma que su caso fue un montaje político de los demócratas y lo deja libre. ¿Bastante raro no?
Volviendo al tema, en estas supuestas conversaciones, se escucha al ex presidente Juan Orlando Hernández dándole indicaciones al actual presidente hondureño Nasry Asfura, y a diferentes altos funcionarios de derecha en Honduras. Si no los han escuchado, por favor háganlo.
Alarmante la manera en la que se refieren a la población, las instituciones y el uso del recurso público, donde supuestamente se pacta enviarle una transferencia de 300 mil dólares, 150 mil dólares para sus gastos y otros 150 mil dólares para crear un canal digital de noticias falsas, la cual planean registrarla en Estados Unidos y así no poderla rastrear a Honduras.
Por medio de este supuesto canal, se transmitirán a las redes “expedientes”, como nombra estas noticias, con el objetivo de "Atacar y extirpar el cáncer de la izquierda", es decir, desestabilizar a los pocos gobiernos con ideología de izquierda en América Latina, nombrando a Colombia y México.
Entre los archivos Epstein, los Ovnis, el Honduras Gate y el grupo de BTS en el balcón de Palacio Nacional en la ciudad de México, tenemos suficientes notas como para estar toda la noche leyendo en redes sociales, y así, por un momento olvidar que vamos a recibir la fiesta del Mundial junto a la trágica crisis de desaparecidos. Hoy más que nunca, dentro de este torbellino, podemos pensar como norte, lo fundamental que es cuestionarnos lo siguiente: ¿Esta información es verídica?, ¿Quién lo está diciendo? y lo más importante: ¿Por qué lo están diciendo?
Marisa Barbosa Serrato