Morelia, Michoacán

A 10 años del fallecimiento de Juan Gabriel, la Secretaría de Turismo de Michoacán (Sectur), encabezada por Roberto Monroy García, recuerda el vínculo profundo que Alberto Aguilera Valadez mantuvo con el estado que lo vio nacer, particularmente con Parácuaro.

Para el cantante, Michoacán fue la tierra de sus raíces, el paisaje de su infancia y una fuente permanente de inspiración que transformó en canciones para llevarla por México y el mundo. En sus letras aparecieron pueblos, paisajes, tradiciones, personajes y recuerdos de una tierra que el cantautor nunca dejó atrás. En “De sol a sol” evocó el trabajo del campo y la vida de sus padres y hermanos; mientras que en “Lluvia, paz y prosperidad” plasmó la belleza de los valles de Parácuaro y la calidez de su gente. En “Parácuaro”, convirtió la nostalgia por su pueblo y por las familias campesinas en una declaración de amor a su lugar de origen.

La entidad también fue escenario de historias y memorias en “Don Úrsulo, Pánfila y yo”, donde menciona lugares como Puruándiro, Úspero, Parácuaro, Uruapan y Pátzcuaro. Su orgullo por las raíces michoacanas quedó plasmado en “Canción 187”, cuya letra e imágenes incorporan elementos de la identidad del estado y hacen referencia a Tzintzuntzan, para culminar con una frase que resume ese sentimiento: “he comprendido que todito, todo es más bonito en Michoacán”.

La alegría y la riqueza cultural de la entidad también estuvieron presentes en “La tía Chuchú”, con una referencia a Uruapan, y en “Muchas gracias con amor eterno”, creada en el contexto de la visita del Papa Francisco a Michoacán en 2016. En esta producción, Juan Gabriel mostró rostros de niñas, niños, jóvenes y adultos con atuendos tradicionales, artesanías, paisajes naturales y espacios religiosos de Zamora, Pátzcuaro y Morelia, incluida su emblemática Catedral, además de expresiones de la cultura purépecha.

“Es bonito, es bonito y es bonito” fue una de las últimas canciones públicas que dedicó a Parácuaro y que interpretó en Morelia durante el que sería su último concierto en Michoacán. En ella volvió a hablar de aquel “pueblito chiquito, bonito y encantador” y expresó el sentimiento que quizá mejor resume su relación con su tierra natal: “es un pueblito que quiero mucho”, dejando como legado el haberse convertido en una de las voces mexicanas más queridas, que nunca dejó de cantar desde sus raíces.