¿Cuál fue la situación del rock durante la dictadura del 76? Pujol afirma que, en términos generales, el rock argentino “hizo lo que pudo” en situaciones de extrema adversidad y hostigamiento
Gustavo Ogarrio
La canción “Los dinosaurios”, de Charly García, expresa de manera profunda, sutil y cotidiana, el horror de la última dictadura argentina (1976-1983): “los amigos del barrio pueden desaparecer…pero los Dinosaurios, van a desaparecer”. Dice Sergio Pujol: “<Los dinosaurios> se asoció al clima político y social, irradiando de un modo por demás eficaz esa sensación de relevo histórico que se estaba viviendo. Aquella canción no era moderna; hablaba del fin de la dictadura militar desde la sensibilidad estética acumulada durante todos esos años. Lo hacía a partir de los desaparecidos, pero a la manera de Charly […] Es decir, todos podían desaparecer. Todos eran (éramos) desaparecidos en potencia”. Charly García y su disco “Clics modernos”, de 1983, fue parte de esa “sensibilidad emergente” que comenzaba a desplegarse en la música y que tendría que replantear la frecuencia con la que encararía el tiempo posterior a la dictadura: memoria inmediata y encuadre de ese horror que poco a poco se revelaría de alcance masivo.
¿Cuál fue la situación del rock durante la dictadura del 76? Pujol afirma que, en términos generales, el rock argentino “hizo lo que pudo” en situaciones de extrema adversidad y hostigamiento, al tiempo que logró construir un “tiempo sonoro y atrayente”. Por ejemplo, hay una canción de Serú Girán, “Encuentro con el Diablo”, del álbum Bicicleta de 1980, que ilustra este hostigamiento y “negociación” simbólica con la censura dictatorial de la lírica del rock: “Nunca pensé encontrarme con el Diablo / tan vivo y sano como vos y yo / tenía la risa que le dan los años / y la confianza que le da el temor”. Funk e ironía sutil sobre ese intento de cooptación que el gobierno militar “ofreció” a diversos artistas y músicos para desmanchar la violencia política de los años iniciales y brutales en términos de desaparición y tortura. A lo que responde Serú: “Yo solo soy un pedazo de tierra / no me confunda, Señor, por favor”.