Agua Viva es convocado y coordinado por tres librerías independientes ubicadas en el interior del país: El Entusiasmo, La Cosecha y Traspatio
Yazmin Espinoza
En un momento donde la distancia ya no es impedimento para encontrarnos, el Festival Agua Viva se prepara para celebrar su quinta edición del 20 al 22 de febrero con una propuesta que confirma la vitalidad de la literatura hecha en comunidad. Se trata de un festival literario completamente virtual que, en apenas unos años, se ha consolidado como un espacio de formación, diálogo y acompañamiento creativo para quienes desean profundizar en la escritura y en el ecosistema del libro.
Agua Viva es convocado y coordinado por tres librerías independientes ubicadas en el interior del país: El Entusiasmo, La Cosecha y Traspatio. Desde estos espacios que han hecho de la resistencia cultural su bandera, surge un encuentro que apuesta por el pensamiento crítico, la experimentación y el intercambio afectivo como ejes centrales de la creación literaria.
En esta quinta edición, el festival pondrá al centro el tema de las redes afectivas. La elección no es casual. Frente a un contexto social atravesado por la incertidumbre y la fragmentación, las organizadoras proponen reflexionar sobre los vínculos que nos sostienen: las amistades, los amores, las comunidades que construimos y que, muchas veces, son también el motor de nuestras historias. Leer y escribir, sostienen, son actos de encuentro y cercanía, prácticas que permiten reconocernos en otros y tejer comunidad más allá de las fronteras físicas.
Durante tres días se impartirán ocho talleres literarios, cada uno con una duración de entre dos y tres horas, en modalidad virtual. Una de las particularidades del festival es que con el pago de una sola cuota de 750 pesos se obtiene acceso a todas las actividades, lo que permite a las y los participantes diseñar su propia ruta de aprendizaje y diálogo a lo largo del fin de semana.
El programa inicia el viernes 20 de febrero por la mañana con Todo lo que nos queda es el proceso. Cómo escribir en tiempos de inteligencia artificial, taller a cargo de Andrea Chapela y Gabriela Damián Miravete, quienes abrirán la conversación sobre la escritura en un contexto atravesado por tecnologías emergentes. Ese mismo día, por la tarde, Jumko Ogata impartirá ¿Quién tiene derecho a narrar?, un espacio para cuestionar las nociones de autoría, representación y legitimidad en la construcción de relatos. La jornada cerrará con Los afectos en la mirada: narrar desde la imagen, taller conducido por Marina Azahua que explora el vínculo entre imagen y escritura.
El sábado 21 de febrero la programación continuará con Fiesta, duelo y escritura, taller encabezado por Mónica Ojeda, quien abordará las tensiones entre celebración y pérdida como detonantes narrativos. Más tarde, Nicté Toxqui ofrecerá Escritura adentro: crear un taller para nuestra escritura, una propuesta enfocada en generar herramientas y metodologías personales de trabajo creativo. La jornada concluirá con ¿Cómo comienzo mi proyecto editorial?, impartido por Vanessa López García, pensado para quienes desean dar el salto hacia la edición y publicación de sus propios proyectos.
El domingo 22 de febrero el festival cerrará con dos talleres que dialogan directamente con el tema central de esta edición. Romper sin rompernos, a cargo de Mana Muscarsel Isla, reflexiona sobre los procesos de transformación y los límites personales dentro de la escritura. Finalmente, Aura García Junco ofrecerá Salir de lo cómodo. Ejercicios para explorar la incomodidad desde la escritura, un espacio que invita a asumir riesgos creativos y a cuestionar las zonas seguras del lenguaje.
El cartel de esta edición reúne a escritoras y editoras con trayectorias diversas y sólidas dentro del panorama literario contemporáneo: Mónica Ojeda, Marina Azahua, Mana Muscarsel Isla, Gabriela Damián Miravete, Jumko Ogata, Andrea Chapela, Nicté Toxqui, Aura García Junco y Vanessa López García. Un rasgo distintivo del festival es que tanto las organizadoras como las talleristas son mujeres y personas queer, una decisión que responde a la necesidad de visibilizar, valorar y potenciar voces que históricamente han sido relegadas en los espacios culturales. La invitación, sin embargo, está abierta a todas las personas interesadas en explorar la escritura, la lectura y la creación editorial desde una perspectiva crítica y afectiva.
La invitación está hecha para quienes desean sumarse a una comunidad que cree en el poder de las palabras como herramienta de encuentro y transformación.