‘Moscas’ ha gustado mucho en sus primeros pases este miércoles y se ha posicionado inmediatamente como uno de los títulos a entrar en el palmarés de esta 76 edición de la Berlinale
Berlín, Alemania. El mexicano Fernando Eimbcke ha sorprendido en la competición de la Berlinale con "una película muy pequeña" que habla de la vida cotidiana, de los problemas de la gente normal y del dolor, desde la perspectiva de un niño de 9 años, en blanco y negro y con la sociedad mexicana como telón de fondo.
"'Moscas' nunca se pensó como una película política. A nosotros lo que nos interesaba era contar una historia", comenta en una entrevista con EFE el realizador, que sin embargo recuerda que cuando la preparaban empezaron a salir otros factores "que obviamente están ahí, como la cuestión económica o la Seguridad Social".
Porque en el filme, presentado este miércoles, se cruzan las vidas de Olga (Teresita Sánchez), una mujer que vive sola en un piso situado justo enfrente de un gran hospital en Ciudad de México.
Ante la necesidad de dinero para una operación, decide alquilar una habitación para familiares de pacientes y llega un hombre, que le oculta que tiene un hijo de 9 años, Cristian (Bastian Escobar), simplemente porque no puede pagar por dos personas.
Una película de la que escribió un primer guion para televisión hace más de viente años. Alejandro González Iñárritu le contactó tras ver su ópera prima, 'Temporada de patos' (2004), y le ofreció participar en una serie que preparaba y que se iba a llamar 'Detrás del dinero'.
"Y justo ese día que venía en el coche, yo vivo muy cerca de ese hospital donde sucede la historia (de 'Moscas') y en el edificio de enfrente había un letrero que decía: 'Se rentan habitaciones para familiares de pacientes' y me dije ahí hay una historia (...) ahí va a haber dolor", explica.
Escribió el guion en dos días pero al final no se hizo la serie y el texto quedó olvidado. Años después encontró el archivo y pensó que tenía una historia bonita, así que junto a Vanesa Garnica la reescribió para convertirla en un largometraje.
Recibió fondos públicos en México y contó con la ayuda de Michel Franco como productor, por lo que pudo poner en pie el proyecto con rapidez, pero lo mas difícil fue encontrar al niño que interpretaría a Cristian.
Como su presupuesto era pequeño limitaron la búsqueda a la ciudad de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, y apareció Bastián. "Lo que me fascinó de Bastián es que cuando le decían que hiciera algo en el casting no lo hacía. No quería. Él quería hacer otra cosa y hacía otra cosa".
Junto al pequeño, Hugo Ramírez interpreta a su padre. La relación entre los dos actores fue muy fácil porque sus familias se conocían, lo que permitió crear rápidamente un vínculo entre ellos y los dos se complementan muy bien con Teresita Sánchez, una actriz de mucha experiencia.
Tres personajes que destilan humanidad y veracidad en una historia contada con mucha ternura y sencillez, alejada de los efectos especiales y de los grandes giros de guion de las producciones hollywoodienses.
'Moscas' ha gustado mucho en sus primeros pases este miércoles y se ha posicionado inmediatamente como uno de los títulos a entrar en el palmarés de esta 76 edición de la Berlinale.
Un festival en el que es emocionante para Eimbcke competir por primera vez por el Oso de Oro, porque en la Berlinale se llevó en 2008 el Premio Alfred Bauer por abrir "nuevas perspectivas en el arte cinematográfico" por 'Lake Tahoe', su segundo largometraje.
Además vivió seis años en Berlín y su bisabuelo era alemán, de ahí su apellido. Por eso esta película es una forma de agradecimiento a Alemania y a Berlín.
Y la historia del filme, su estética, tiene que ver mucho con la capital alemana, con los edificios prefabricados construidos en el barrio de Marzhan, un ejemplo conocido de arquitectura comunista, que se parecen a los bloques que aparecen en 'Moscas'.
La película continúa la línea del cine humano y cotidiano de Eimbcke, que aunque agradece todas las películas sobre la violencia y la compleja y preocupante situación criminal de México, también considera importante que haya diversidad en el cine que procede de su país, lo que no impide que también tenga su lado social.
En su historia, las moscas del título son ese "invitado no deseado, pero que te va a obligar a abrir las ventanas, a que entre ese aire lleno de contaminación, a que entre ese ruido, a que entre esa vida y que te haga conectar con lo que está sucediendo, que no eres nada más tú mismo ni tu ombligo".
Algo que enlaza con la inmigración, porque eso es lo que hacen los inmigrantes, reflexiona el director, "nos enriquece cultural y humanamente". Porque, añade: "Todos somos inmigrantes. ¿Quién no es inmigrante? Yo soy inmigrante".