Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Entre pancartas y pasos pausados sobre la avenida Madero, familias, madres, padres e infancias participaron en la Caminata Pasiva por el Día Internacional de la Concientización del Autismo, una actividad que inició en la Fuente de las Tarascas y avanzó hacia la Catedral de Morelia para visibilizar no sólo el trastorno del espectro autista, sino también las barreras que todavía enfrentan quienes viven esta condición en la escuela, en los espacios públicos y en la convivencia diaria.
Entre las asistentes estuvo Irma Castañeda, madre de un niño con autismo, quien explicó que la lucha cotidiana no termina en el diagnóstico, sino que continúa en la búsqueda de terapias, atención adecuada y espacios donde sus hijos sean aceptados sin prejuicios. En entrevista, señaló que uno de los principales pendientes sigue estando en las escuelas, donde muchas veces no existen las condiciones para atender a niñas y niños dentro del espectro.
“Venimos a hablar un poquito de la concientización del autismo, de que haya más lugares con inclusión, lugares de juegos, escuelas también”, expresó. También advirtió que muchas veces los planteles no aceptan a menores con esta condición o no cuentan con personal preparado para acompañarlos. “Estamos pidiendo que haya más inclusión y más maestros preparados para niños con autismo”, dijo.
Desde su experiencia, la discriminación no sólo aparece en las instituciones, sino también en la convivencia cotidiana. Irma relató que tuvo que cambiar a su hijo de escuela porque, según le decían, “no hablaba bien” y “hablaba como robot”, a pesar de que tiene habilidades e intereses muy claros, como las matemáticas y la geografía.
La exclusión, contó, también se presenta en momentos que para otros niños son normales, como fiestas o juegos. “Cuando son fiestas de cumpleaños no lo invitan”, narró, y agregó que incluso hay quienes llegan a pensar erróneamente que el autismo “se pega”, lo que provoca aislamiento y un trato distinto hacia su hijo. “En la hora de receso era el único que estaba ahí solito”, relató.
La caminata de este día convirtió esa experiencia en un mensaje público de visibilidad. Con el paso de las familias rumbo a Catedral, el llamado fue a dejar atrás la desinformación y a entender que la inclusión no debe quedarse en discursos o fechas conmemorativas, sino traducirse en escuelas preparadas, espacios de convivencia accesibles y una sociedad más empática con las infancias autistas.
