En México, solo el 20% de pacientes con trastornos mentales recibe atención profesional. La falta de presupuesto y el estigma social frenan el sector.

Noticias Salud. En México, el nivel de atención a la salud mental no resuelve las necesidades de los pacientes debido a la falta de presupuesto y de capacitación a médicos de primer contacto, así como diagnósticos tardíos, ausencia de políticas públicas, insuficiencia de centros de atención especializados y el estigma social hacia las enfermedades de este tipo.

El asesinato de dos trabajadoras de la educación por parte de un adolescente en una preparatoria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, así como el ataque a tiros en Teotihuacán, constituyen dos hechos recientes que reflejan serios problemas de estabilidad mental que incluso terminan trastocando a terceros y generando víctimas, lo que ha devuelto la atención al tema.

Esta problemática ha sido planteada desde hace al menos un par de años por líderes de organizaciones civiles e instituciones enfocadas en la salud mental. Cristina Rosas, de la consultora Prospectiva, ha expuesto que en el último lustro la salud mental ha tomado una gran relevancia. “Debido a la pandemia de la Covid-19, los efectos del aislamiento social y el impacto de los grandes duelos afectaron sensiblemente la salud mental de la población”, comentó.

La contingencia sanitaria fue una prueba difícil para personas con diversas afecciones mentales que se agravaron, desde temas relacionadas con la ansiedad hasta esquizofrenia y el suicidio. El abanico de males relacionados con la salud mental es amplio, lo que también complejiza su atención.

Paola Barbarino, CEO de Alzheimer’s Disease International (ADI), ha señalado que la demencia es una enfermedad compleja. “En México, a las personas con demencia les es difícil recibir un diagnóstico. Además, muchos médicos de primer contacto no están preparados y tampoco existen guías que indiquen a pacientes y familiares lo que deben hacer”.

Ha mencionado Barbarino que los cuidadores tampoco cuentan con asistencia social y ellos también se ven afectados por el estrés que sufren ya que, al tener que estar pendientes de su familiar, no disponen del tiempo suficiente para atender sus propias responsabilidades y convivencia personal.

Por su parte, Dulce Tovar, directora general de Alzheimer México IAP, ha expresado que el diagnóstico oportuno de la demencia y el abordaje médico son retos muy importantes. “Tenemos personas con diagnóstico tardío, en etapas muy avanzadas de la enfermedad, lo que obstaculiza implementar las estrategias adecuadas”.

“Sabemos que los retos son grandes, tanto a nivel de investigación, presupuesto, políticas públicas, atención especializada y prevención. Parte del presupuesto destinado a la salud mental se concentra en la atención directa y debemos trabajar mucho más en la prevención. Además, el tratamiento farmacológico no es barato y en el sector salud no se cuenta con todos los medicamentos especializados”, ha comentado Dulce Tovar.

La prevención inicia en casa

Sobre este tema, Jacqueline Cortés, presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM), ha indicado que la prevención de la enfermedad mental debe iniciar en el ámbito familiar. “Desde etapas tempranas es importante la adopción de hábitos de vida saludables, para prevenir la aparición de trastornos o padecimientos”.

La doctora Cortés ha puesto énfasis que padres de familia y profesores deben promover hábitos como alimentación balanceada y ciclo de sueño. “Los jóvenes no dan importancia a su sueño, tienen malos hábitos y duermen más de día que de noche. Esto va a traer consecuencias en su rendimiento académico y en su salud física y mental”.

“Si se identifica un padecimiento, es importante buscar la manera de tratarlo. Si una depresión llega a ser grave y no se trata, puede acompañarse de conductas suicidas. El suicidio es la segunda causa de muerte en la población entre los 14 y 29 años”, aseguró.

Cristina Rosas insistió que para mejorar la salud mental en México es necesaria la unión de esfuerzos de todos los sectores para contar con un presupuesto adecuado. “Sabemos que en México sólo el 20% de las personas que viven con trastornos mentales llegan a tener una atención profesional y que pueden pasar hasta 12 años para lograr un diagnóstico. Debemos unir esfuerzos y recursos para atender a los pacientes como parte de una comunidad”.

Arved Alcántara / La Voz de Michoacán