Alguna vez pensé que, si hubiera empezado a estudiar cine antes, iría más lejos, pero luego pienso que, si no hubiera estudiado matemáticas, no estaría en el lugar que estoy

Cultura. Apuntalar otra visión de la cinematografía. Asumir que hay cosas que sí vemos y otras que no lograremos ver. Tratar cada vez de ver más y de mirar mejor. La premisa del cineasta michoacano es poco común: tomar como referencia las matemáticas incorporando lo que le es familiar, la luz o el inverso cuadrado de ella, por ejemplo, y trabajar desde ahí.

Egresar de la carrera de Físico-matemáticas le dio un horizonte cinematográfico excepcional. El cineasta, fotógrafo y productor también plantea nuevos caminos desde la didáctica. ¿Cómo enseñar que la cinematografía tiende mucho a las palabras, a los intangibles en el momento de hablar? ¿Cómo transmitir lo que hay que hacer tangible? ¿Qué entendemos por una correcta exposición? Francisco lo explica numéricamente. Pone orden a una imagen. Conste que, en su pueblo natal, Tanhuato (Michoacán) no había cines, pero que su papá le llevaba películas de Spaguetti Western. Punto de partida de lo que sería una impetuosa migración al cine.

¿Qué querías ser de niño?

Crecí en un pueblo y ahí el capital cultural es muy distinto a la ciudad. En el bachillerato sí sabía que quería estudiar matemáticas. Pasaron los años y recuerdo de cuando salió Matrix. Mi hermano y yo decíamos que íbamos a ser cineastas…

¿Qué quieres ser ahora?

Quiero ser cineasta, ya quemé las naves de cierta manera. Pude haber hecho una carrera de oficina, tener un trabajo estable y yo dejé todo eso para migrar al cine. Tenía opciones, pero yo mismo me fui acorralando para no tener más opciones que esta.

¿De qué sirve el cine en un mundo tan caótico?

Sí sirve. El problema de la cultura es que no se ve cómo regresa. Yo vi películas hace 10 o 15 años que sembraron algo en mí, y que dieron frutos en mis valores, en mi forma de ser, en lo que yo creo, o incluso en la esperanza para decir “todo va a estar mejor”. El cine pone semillas. El cine siembra, aunque muchas veces no logramos ver la cosecha. Y en ese mismo sentido, no hay que olvidar que el cine como industria o entretenimiento también promueve discursos que uno termina por creerse…

Principal rasgo de tu carácter.

Un amigo dice que soy muy parco, pero probablemente quiere decir que soy muy concreto, muy directo. Quizá también tenga que ver con mi bagaje y mi opinión puede ser dura para quien no me conoce.

¿Qué valor le das tú a las palabras y al silencio?

Desde mi perspectiva matemática, las palabras tienen que ser muy precisas e inevitablemente necesarias para que valga la pena decirlas, me refiero en el cine y en la vida también. Y el silencio, en el caso del cine, existe porque estás viendo pasar las cosas en la película. Es el cambio de pasar de escuchar y ver, a mayormente ver escuchando el silencio. El silencio es para la reflexión. Muchos cineastas lo dicen y yo, como director de fotografía, pienso que lo percibo en los ojos, en la mirada de los actores y actrices. Ahí no necesitas palabras porque ya está ahí la palabra no escrita.

¿Qué películas ves en tus ratos libres?

Yo veo de todo, pero ya estoy pasando esa etapa de que no estaba viendo cine porque no podía evitar no analizarlo. Cuando estudias cine estás muy metido viendo cosas de lenguaje cinematográfico y te pierdes una parte de la experiencia. Ahora estoy cuidando eso. Quiero ver películas de la nueva ola, películas del cine francés, quiero volver a ver los Spaguetti Western: de Sergio Leone, de Sergio Corbucci… Y veo mucha película mexicana para ver cómo las están haciendo, de las que salen en las plataformas o los estrenos de cine. También lo que destaca en festivales, me gusta ver lo que están haciendo los cineastas mexicanos.

¿Qué cine te gustaría hacer ahora?

Ahora estoy haciendo más documental y me gusta mucho. Es más limitado, pero tiene menos limitantes. Necesitas menos personas, la cámara es más libre, vas a usar la luz disponible. Estoy en una etapa de pensar mucho, ¿por qué se mueve la cámara? ¿qué es lo que hace que la cámara tenga que moverse? Y en el documental soy yo con la cámara y sólo a un lado quien hace el sonido, el director a lo lejos o cerca de mí, y ya con su indicación, yo estoy pensando en el lenguaje que se quiere utilizar. En el documental hay que estar muy atento para captar algo que no esperabas, tienes que tener el tamaño de cuadro correcto para registrar lo mejor de esa acción y me gusta mucho el reto de que si no capturas la toma, ya se fue para siempre. Todo tú tienes que estar metido en la película, en ese momento, y es donde para mí el paso del tiempo es más trascendental… porque todo lo que no logré ya se fue para siempre. En esos momentos yo pierdo la dimensión del tiempo y es cuando estoy más presente y ese reto para mí es fascinante. Siempre va a haber cosas que sí vi y cosas que no logré ver. Tienes que lograr registrar la humanidad, una puerta que no sabes si te abrirán o no. Mucho del trabajo del documental se hace sin la cámara: conectas con una persona y te confía sus imágenes, su personalidad, su vida, su historia, su carácter… Buscas descubrirlo y redescubrirlo con la cámara…

¿Qué súper poder te gustaría tener?

(Risas) No, no… si lo tuviera, ¡siento que sería aburrida mi vida!

¿De qué te sientes orgulloso?

De estar volviéndome cineasta.

¿De qué te arrepientes?

 Alguna vez pensé que, si hubiera empezado a estudiar cine antes, iría más lejos, pero luego pienso que, si no hubiera estudiado matemáticas, no estaría en el lugar que estoy. Ese sería mi momento más cercano de haber sentido arrepentimiento…

¿Qué es para ti la Cultura, Francisco?

La Cultura es la trascendencia de la humanidad en el tiempo. En realidad, todo lo que no es cultura ya no lo recordamos.

Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022.

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Rita Gironès, colaboradora La Voz de Michoacán