Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- Hacer arte entre amigos puede parecer sencillo, pero cuando entran en juego el dinero, las horas de trabajo y la autoría, la amistad no siempre basta. Ese fue uno de los temas centrales del conversatorio “Ser artista: trabajando entre compitas”, realizado este viernes con la participación de Hallet González, Lluvia Sáenz y Alondra Juárez.
La charla puso sobre la mesa una idea fundamental: el arte también es trabajo. Detrás de cada pieza hay tiempo, conocimientos y esfuerzo que deben ser reconocidos, incluso cuando el proyecto se realiza entre colegas o amigos.
Lluvia Sáenz compartió el caso de “La semilla”, una escultura de gran formato que comenzó a realizar junto con un compañero bajo un acuerdo de coautoría. Sin embargo, durante el proceso surgieron diferencias por el trabajo realizado, las ganancias y el reconocimiento de la autoría, hasta que, según relató, se le negó la posibilidad de firmar la obra.
La experiencia terminó convirtiéndose en una protesta y posteriormente llevó a Sáenz a crear “Trix”, una nueva escultura de gran formato realizada de manera individual. A partir de lo ocurrido, llamó a establecer desde el principio contratos, responsabilidades, porcentajes y derechos de cada participante.
Hallet González, por su parte, destacó la importancia de hablar de dinero sin miedo, pues conocer cuánto cobran otros artistas puede ayudar a evitar que los propios creadores terminen subvalorando su trabajo. También resaltó que acercarse a otros artistas permite construir redes de colaboración y encontrar nuevas oportunidades.
El mensaje que quedó sobre la mesa fue claro: trabajar entre “compitas” no significa dejar de poner límites. Hablar de dinero, autoría y responsabilidades desde el principio puede evitar que una colaboración termine afectando tanto la obra como la relacion.
