El texto “El orden de la impunidad”,de Ana Laura Magaloni, publicado el 7 de febrero en el periódico Reforma, habla de la cohesión interna de Morena a partir de permitir la corrupción en las diferentes esferas del partido.
Emiliano Medina
El libro de quien fuera durante casi tres años consejero jurídico durante el gobierno de López Obrador ha dado mucho de qué hablar. En esta ocasión no busco entrar en el debate sobre el caso de corrupción adjudicado a Jesús Ramírez Cuevas, que propició la llegada a la Jefatura de Gobierno de Clara Brugada. No tengo elementos para seguir echando leña al fuego ni para refutar la versión del libro. Tampoco busco hacer lo mismo con Scherer Ibarra, quien fuera investigado por la Fiscalía General de la República por presunto enriquecimiento ilícito. Creo que la riqueza del libro está en otra parte. Nos ofrece una versión valiosa desde la voz de uno de los hombres de mayor confianza de López Obrador. Se retrata a un presidente que en 2018 antepuso la llegada al cargo a la construcción de un equipo competente, legando grandes resultados en el combate a la pobreza y otros desastrosos, como la gestión de la pandemia y el resquebrajamiento del sector salud. La frase que varias veces retoma Scherer es reveladora: “90% de lealtad y 10% de capacidad”.
El texto comienza hablando de la cercanía entre ambas familias. Casi sin querer, Scherer habla de detalles personales del mandatario que no pasan inadvertidos y que, de ser ciertos, solo pueden entenderse dentro de una relación de cercanía. Habla del talento de López Obrador para obtener un rédito político de casi cualquier situación, así como de su necesidad de figurar en el debate público: “Andrés Manuel ahorita sería feliz si los gringos hicieran algo en su contra, porque es lo único que le falta: haber empezado como líder social, llegar a jefe de Gobierno, después a presidente y finalmente regresar a las condiciones de un líder social perseguido”. Es tajante cuando habla de su papel: “Andrés siempre ha sido una víctima y siempre se ha comportado como tal, es parte de su forma de ser”.
El texto “El orden de la impunidad”,de Ana Laura Magaloni, publicado el 7 de febrero en el periódico Reforma, habla de la cohesión interna de Morena a partir de permitir la corrupción en las diferentes esferas del partido. Reconoce Scherer que el problema de gobernabilidad se da desde la gestación del propio movimiento: “Era el pragmatismo absoluto, no importaban los ideales, lo que importaba era que ganáramos las elecciones y así ganamos Morelos, con todos los inconvenientes que hoy le vemos a este señor, pero necesitábamos cada voto…”. Ambas versiones se sustentan.
Existen varias frases en el libro que sugieren que, durante su mandato, López Obrador buscaba gobernar al país en torno a su figura. “Andrés Manuel solía decir: «Yo no doy cargos, doy encargos». Y quien tenía cargo, pero no encargo, no servía para nada: era un tipo que estaba out”. Esta gestión tuvo resultados mixtos: un gran avance en política social, pero también la elección de perfiles desastrosos que a todas luces incurrieron en abusos de poder. Por retomar algunos de los que nombra el exconsejero jurídico: María Elena Álvarez-Buylla en CONAHCYT, Gertz Manero en la Fiscalía General de la República y Hugo López-Gatell en la Subsecretaría de Salud.
Más allá de si el libro es utilizado como venganza o como un intento de limpiar la imagen del autor, la realidad es que varios aspectos del relato son congruentes con el balance del sexenio y con la propia constitución del partido Morena. Ilustra también por qué el presidente encontró su principal respaldo en las Fuerzas Armadas. Fueron los principales ejecutores de sus encargos.
Comparto una de las principales críticas del libro: no todo puede ni debe pasar por el Poder Ejecutivo. Tal vez ganar a toda costa puede generar incentivos perversos. Sin embargo, es misión de la coalición gobernante y de la presidenta desprender a su gobierno de esa frase lapidaria que hoy lo persigue: “90% de lealtad y 10% de capacidad”.
emilianomedina19@outlook.es