No, lamentablemente el libro elaborado por el ex consejero jurídico presidencial, Julio Sherer Ibarra, de la mano del periodista Jorge Fernández Menéndez, titulado “Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder”, no abunda siquiera de un tema específico sobre Michoacán, solo generalidades, sin demasiadas precisiones.
En ese sentido, podemos establecer que en dicho libro hay dos consideraciones sobre el estado, insistimos muy globales, una sobre la estrategia de seguridad en torno a la violencia desatada por el crimen organizado y otra sobre la incidencia en la entidad de las pugnas internas de morenistas, en donde se vislumbraron lealtades a ciegas y no tanto.
Lo anterior se entiende, porque, a estas alturas, se sabe que Ni venganza ni perdón profundiza una parte de la llamada Cuarta Transformación, acerca de la política nacional y los conflictos al interior del entonces gabinete del hoy ex presidente de la República, Manuel López Obrador. Y es ahí, en donde deletrea situaciones, lugares y nombres, los más posibles.
No hay mucho que hurgar para entender que en las memorias la obra citada, en los tiempos del lopezobradorismo, cómo se estableció, vías las elecciones locales, la consolidación del arribo del poder del Movimiento de Regeneración nacional (Morena) en territorio michoacano, en donde las oscilantes lealtades se transformaron en sospechas de traiciones.
El libro que tiene el sello de Editorial Planeta, socializado públicamente hace horas, por decirlo de alguna manera y que en algunos sectores ha causado furor, el autor o los autores, como se quiera ver, nos plantean tres revelaciones, intrigas de o en Palacio Nacional, la intimidad de las convicciones del expresidente y una mirada a la memoria familiar…
