Morelia, Michoacán | ACG.- Entre la cantera rosa y los edificios históricos del primer cuadro de la ciudad existen detalles que suelen pasar desapercibidos para quienes recorren a diario sus calles. Uno de ellos son las gárgolas, figuras talladas en piedra que combinan arquitectura, funcionalidad y elementos ornamentales.
Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en el Templo de Santa Rosa de Lima, conocido popularmente como Las Rosas, donde nueve gárgolas con apariencia de caimán permanecen colocadas a varios metros de altura.
Desde el nivel de la calle, estas figuras pueden parecer únicamente esculturas decorativas, pero forman parte de un sistema arquitectónico diseñado para conducir y desalojar el agua de lluvia acumulada en las cubiertas del inmueble.
Talladas en cantera, las piezas destacan por sus rasgos de reptil, una representación poco común frente a la imagen tradicional de las gárgolas asociadas con seres fantásticos, animales mitológicos o figuras monstruosas.
A través de los años, las gárgolas han permanecido expuestas a las condiciones del clima, entre lluvias, sol y el desgaste natural del tiempo, como parte del paisaje arquitectónico del Centro Histórico de Morelia.
No solo están en Las Rosas
Aunque el templo de Las Rosas conserva uno de los ejemplos más visibles, otras construcciones del Centro Histórico también mantienen este tipo de elementos arquitectónicos.
Frente al templo, en la Tesorería de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), también puede observarse una gárgola integrada a la fachada del inmueble.
A unas cuadras de distancia, sobre la calle Guadalupe Victoria, casi en la esquina con Santiago Tapia, el edificio marcado con el número 154 conserva al menos dos gárgolas visibles desde la vía pública.
Estos detalles forman parte de una arquitectura que convive con la actividad cotidiana de la ciudad, pero que muchas veces queda oculta entre el tránsito de peatones, comercios y vehículos que recorren sus calles.
Las gárgolas de Morelia recuerdan que el patrimonio histórico no solo está en sus grandes templos y monumentos, sino también en pequeños elementos de cantera que han permanecido durante décadas observando desde las alturas.
