Morelia, Michoacán

Luna no sabe que tiene los días contados en el terreno donde ha vivido los últimos años. Tampoco Rocco, Canela, Nala, Estrella, Bruno, Max, Maya, Lina o Bully. Ellos solo saben que ahí les dan comida, caricias y un lugar seguro para dormir.

Lo que durante años fue refugio hoy enfrenta su cierre. El espacio, que nunca fue un albergue formal sino el único hogar que estos lomitos han conocido, debe entregarse. De los 40 perros que había cuando comenzó la emergencia, hoy quedan 10. Antes llegaron a ser hasta 80, que han pasado por este sitio buscando una segunda oportunidad.

“Se están dando en adopción todos los perros. La situación aquí en el terreno que nos hicieron favor por tantos años de prestar, ya lo van a utilizar. Entonces hay necesidad de desalojar”, explicó Salvador Martínez del Centro de Protección Canina de Morelia AC. “Había 40 y ahorita ya nada más quedan 10, afortunadamente”.

La historia comenzó hace años con la intención de rescatar perritos de la calle y colocarlos en adopción. Sin embargo, no todos los adoptantes resultaban ser los indicados.

“Mi mamá empezó a detectar que quienes adoptaban a los perritos no era la gente idónea o no los cuidaban adecuadamente. Entonces empezó a quedarse con algunos animalitos que les cogió mucho cariño”, relató Salvador. Hoy, esa misma mujer —Alexandra— enfrenta con tristeza la despedida obligada. “Ahorita estoy muy triste porque ya no puedo seguir en esta situación… hay que ser de los buenos, seguir lo más que se pueda cuidarlos”, expresó.

El tiempo se agotó. Aunque los dueños del terreno dieron dos meses de prórroga, ese plazo ya venció. Ahora el margen es mínimo. “Ya estamos con el tiempo encima”, reconoció Salvador. La prioridad es que los 10 lomitos restantes encuentren hogares responsables en cuestión de días.

Todos son talla mediana, con edades aproximadas entre cinco y ocho años. Están esterilizados desde que ingresaron, vacunados con séxtuple, desparasitados y bañados. Un veterinario ha apoyado en su atención médica.

“Todos están en buena situación, buena salud y todos son cariñosos. No hay ningún perro que pudiera llegar a ser bravo o atacar. Son muy tranquilos”, aseguró. Conviven con otros perros, con adultos y con niños; salen a pasear y están acostumbrados al contacto humano.

La adopción exige algo básico pero fundamental: compromiso real. “Primero que nada, que los quieran, que sea gente que le gusten los perros, que tengan un buen espacio donde tenerlos y cuidarlos, y que tengan la capacidad para poderlos alimentar adecuadamente”, puntualizó.

Este sábado 21 de febrero participarán en la Feria de Adopción de Meraki Bazar en Av. del Campestre #890, y el domingo 22 estarán en la 7ª edición del Pawseo Perrón en la Ciclovía Recreativa Dominical, frente a la Fuente de las Tarascas. Serán oportunidades clave para que Luna, Canela o Bruno encuentren a esa familia que les cambie la vida.

Si no son adoptados pronto, el escenario es incierto. Diez historias que ya sobrevivieron al abandono no deberían repetirlo. Hoy, Morelia tiene en sus manos evitar que estos lomitos regresen a la calle.