Morelia, Michoacán
Durante la tarde del 30 de mayo de 2026 se registró un fenómeno luminoso y sonoro de gran intensidad sobre la región de Nueva Inglaterra, en el noreste de los Estados Unidos, particularmente sobre el noreste del estado de Massachusetts y el sureste de New Hampshire.
Miles de observadores reportaron una brillante bola de fuego visible incluso durante condiciones diurnas, acompañada posteriormente por una serie de fuertes explosiones acústicas percibidas en Massachusetts, Rhode Island, New Hampshire y otras regiones vecinas. Diversos reportes describieron vibraciones en viviendas, sacudidas de ventanas y un fenómeno similar a un pequeño evento sísmico.
Según un reporte elaborado por los doctores Raúl Gutiérrez Zalapa y Ernesto Aguilar Rodríguez, del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán, de la UNAM en Morelia, así como el Mario Rodríguez Martínez, del Laboratorio de Ciencias Geoespaciales, de la ENES Morelia, el fenómeno observado es un bólido de origen natural que ingresó a la atmósfera terrestre a velocidad hipersónica.
Dicha información se puede corroborar con los registros satelitales obtenidos por el sistema GOES-19 de la NOAA, así como observaciones recopiladas por la NASA y la American Meteor Society (AMS), confirmaron que el fenómeno correspondió a un bólido de origen natural que ingresó a la atmósfera terrestre a velocidad hipersónica. El objeto está probablemente asociado a un pequeño fragmento asteroidal independiente y no relacionado con ninguna lluvia de meteoros activa.
La elevada luminosidad observada, la generación de una onda de choque intensa y la extensa región de observación convierten este evento en uno de los bólidos más energéticos registrados sobre territorio estadounidense durante 2026.
De acuerdo con datos preliminares proporcionados por la NASA, el objeto ingresó a la atmósfera terrestre aproximadamente a las 14:06 horas (EDT), desplazándose a una velocidad cercana a los 120,000 km/h (75,000 mph). El cuerpo experimentó una intensa ablación atmosférica y posteriormente se fragmentó de manera explosiva a gran altitud.
La energía liberada durante la fragmentación fue de aproximadamente 300 toneladas equivalentes de TNT, suficiente para generar una onda de choque atmosférica ampliamente perceptible en superficie, produciendo los reportes de “doble boom” escuchados en múltiples estados.
A partir de la energía reportada por la NASA y considerando una velocidad de entrada cercana a 33.5 km/s, usando el código DAEDALUS de la UNAM se pueden obtener estimaciones preliminares sobre las propiedades físicas del meteoroide.
Hasta el momento no existe evidencia confirmada de impacto en superficie. Las investigaciones continúan para determinar si existen meteoritos recuperables asociados al evento.
Este caso constituye uno de los eventos de bólidos más relevantes observados en Norteamérica durante 2026 y aporta información valiosa para el estudio de procesos de ablación, fragmentación atmosférica y defensa planetaria.
Los expertos descarta un riesgo para la población debido a este fenómeno, sin embargo, brindan las siguientes recomendaciones para la población y autoridades:
- · Mantener la calma ante futuros eventos similares.
- · Evitar difundir información no verificada.
- · Reportar observaciones, videos y fotografías a instituciones científicas.