A 25 años de su rescate, el Centro Histórico de Morelia enfrenta gentrificación, despoblamiento y el abandono de más de 180 inmuebles catalogados.
En un acto celebrado este lunes, autoridades estatales y municipales celebraron el vigésimo quinto aniversario del desalojo de comercio informal y ambulantaje en la zona Centro de Morelia. Pese a la importancia de las acciones de hace 25 años, la gentrificación y el abandono amenazan el aspecto original del corazón de la ciudad.
“El rescate del Centro Histórico de Morelia generó dinamismo económico, se multiplicó la generación de empleo formal y se impulsó a la capital michoacana como una de las principales ciudades turísticas coloniales de México”, señaló el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla durante el acto celebrado en el primer cuadro de la ciudad.
El mandatario explicó que el ordenamiento que se dio en el primer cuadro contribuyó al desarrollo de eventos de talla internacional como los festivales internacionales de música y cine.
“Celebramos y agradecemos a las personas que fueron trascendentales para lograr esta acción tan importante para Morelia y para Michoacán. Nuestro Centro concentra una fuerza histórica, cultural, espiritual, que pocas ciudades del mundo pueden reunir”, señaló el mandatario estatal.
Ramírez Bedolla destacó que gracias a los esfuerzos y a la visión ejercida hace 25 años con esa tarea, Morelia pudo recuperar su movilidad, sus espacios públicos, la belleza y su dinamismo económico y social que permitió a la ciudad reencontrar su camino al desarrollo.
Por su parte, el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, hizo un reconocimiento público a la visión, el compromiso y la suma de esfuerzos que hicieron posible devolver a la ciudad uno de sus mayores orgullos, y dejar a las nuevas generaciones un patrimonio vivo.
“El alcalde destacó que, más allá de las diferencias de cada época, existe un mismo sentimiento que ha unido a quienes han servido a la capital: el profundo amor por la ciudad y el compromiso con la preservación de su Centro Histórico.
"Hoy el Centro Histórico de Morelia es de todas y todos los morelianos que disfrutamos nuestra ciudad, pero también pertenece al mundo entero, porque la UNESCO lo reconoció como Patrimonio de la Humanidad. Nosotros somos sus custodios y tenemos la responsabilidad de conservarlo para las futuras generaciones", expresó.
El alcalde moreliano recordó además que los primeros esfuerzos para recuperar el corazón de Morelia iniciaron décadas atrás con acciones impulsadas por su abuelo, Alfonso Martínez Serrano, quien promovió la reubicación del comercio informal con la construcción de los mercados Independencia, Revolución (San Juan), y el mercado de Dulces.
Durante la ceremonia, el exgobernador Víctor Manuel Tinoco Rubí, impulsor del proyecto de rescate hace 25 años, afirmó que el tiempo ha demostrado que aquella decisión fue correcta, al consolidar un Centro Histórico vivo, funcional y motivo de orgullo para Michoacán. Subrayó que esta transformación fue posible gracias al diálogo, la planeación, los acuerdos y la participación de la sociedad, demostrando que las grandes obras se construyen con consenso y visión de largo plazo.
En un emotivo momento, se destacó la participación crucial de Enrique Villicaña Palomares en el rescate, considerado como el alma de la coordinación de este gran desafío.
Plaza Valladolid, el epicentro
La Plaza Valladolid, que hoy es sede de eventos culturales y actividades turísticas, fue, durante buena parte del siglo XX, uno de los principales puntos comerciales de la capital michoacana.
El flujo constante de oferentes y compradores terminó por rebasar las capacidades del mercado, lo que motivó una nueva reubicación. Las actividades fueron trasladadas al sitio donde actualmente se encuentra el Mercado Independencia.
Pero el cambio de sede no significó el abandono de la plaza por parte de los comerciantes. Después de casi 90 años de presencia continua, muchos vendedores permanecieron en el lugar incluso después de que el antiguo mercado fuera demolido. Lo que desapareció fue el edificio; la actividad continuó ocupando la explanada mediante puestos semifijos y estructuras temporales.
Con el paso del tiempo, la plaza se transformó en un gran tianguis al aire libre. La mercancía también cambió. Si en sus primeras etapas predominaban productos de abasto cotidiano y alimentos, posteriormente comenzaron a multiplicarse los puestos de ropa y diversos productos conocidos popularmente como fayuca.
La costumbre de acudir a la plaza formó parte de la vida cotidiana de varias generaciones de morelianos. Los fines de semana era frecuente que familias enteras recorrieran los puestos después de asistir a misa en el templo de San Francisco. Muchas personas acudían a observar mercancías, convivir o comprar antojitos, dulces tradicionales o elotes al vapor.
Durante esos años, gran parte del patrimonio histórico del lugar permaneció oculto detrás de lonas, estructuras metálicas y bodegas improvisadas. Uno de los casos más llamativos fue el de una antigua pila ubicada en el centro de la explanada. Durante décadas permaneció prácticamente invisible para la mayoría de la población debido a que los puestos y las instalaciones comerciales cubrían por completo su existencia.
Entra la UNESCO
La historia moderna de la plaza comenzó a cambiar nuevamente tras el reconocimiento internacional otorgado a Morelia por la UNESCO. En diciembre de 1991, la ciudad fue inscrita como Patrimonio Mundial, una distinción que implicó compromisos relacionados con la conservación de sus monumentos históricos y de su imagen urbana.
A partir de entonces se intensificaron los esfuerzos para recuperar espacios públicos ocupados por el comercio informal dentro del Centro Histórico. Las autoridades municipales comenzaron a plantear la necesidad de eliminar elementos que impidieran la apreciación de edificios históricos o alteraran el entorno urbano protegido.
La Plaza Valladolid se convirtió en uno de los principales escenarios de este proceso. Para entonces no sólo existían vendedores en la explanada, sino también en portales, banquetas, andadores y diversos espacios del primer cuadro de la ciudad.
La imagen actual de la Plaza Valladolid comenzó a definirse a partir de ese proceso de recuperación urbana. La explanada quedó abierta, permitiendo una mayor visibilidad del conjunto franciscano.
No obstante, la relación entre el espacio y el comercio nunca desapareció por completo. Incluso después de los operativos y las restricciones establecidas para el Centro Histórico, distintas expresiones temporales de actividad comercial continuaron apareciendo en la plaza. Ferias temáticas, exposiciones artesanales y eventos gastronómicos han mantenido viva una tradición que se remonta al siglo XIX.
Todavía en años recientes, actividades como la Feria del Pan han ocupado temporalmente parte de la explanada, evocando el pasado comercial que durante generaciones definió la identidad del lugar. La Plaza Valladolid conserva así las huellas de cada una de las etapas que ha atravesado: cementerio conventual, plaza pública, mercado permanente, tianguis popular y foro abierto para la vida cultural de Morelia.
2001: Plan Maestro de Rescate
El Plan Maestro de Rescate tuvo su fase más importante de recuperación la noche del 4 de junio de 2001, con el desalojo de todos los comerciantes informales del primer cuadro de Morelia y sus plazas y calles circunvecinas durante la madrugada del día siguiente.
La estrategia fue encabezada por el entonces presidente municipal, Salvador Galván Infante, en coordinación con el exgobernador de Michoacán, Víctor Manuel Tinoco Rubí. Este mismo año el Ayuntamiento aprobó un Bando Municipal que restringió las actividades comerciales en la zona de monumentos.
La intervención dejó libres los espacios públicos que durante décadas habían estado ocupados por puestos y estructuras comerciales. Fue entonces cuando muchos morelianos pudieron observar nuevamente elementos arquitectónicos e históricos que permanecían ocultos. Entre ellos destacaba la antigua pila ubicada en el centro de la explanada de Plaza Valladolid.
Además de la reubicación del comercio informal de las plazas y portales, el proyecto incluyó el retiro de la antigua terminal de autobuses, la reubicación de instalaciones y el uso de cableado subterráneo.
A 25 años, gentrificación y abandono
A 25 años del proyecto que retiró el comercio ambulante del Centro Histórico de Morelia en 2001, la zona enfrenta un grave problema de abandono y deterioro estructural.
Actualmente se contabilizan cerca de 180 inmuebles históricos abandonados, de los cuales 45 están en riesgo inminente de colapso. Sobra decir que situación representa un peligro directo para los peatones, especialmente durante la temporada de lluvias, por lo que las autoridades municipales han tenido que colocar lonas de advertencia, mallas y tapiales en las fachadas más afectadas.
El deterioro de estas propiedades coincide con un proceso de despoblamiento en el primer cuadro de la ciudad. El Centro ha dejado de ser una zona habitacional debido a factores asociados a la gentrificación, que ha priorizado al turista sobre el moreliano, como el alto costo de mantenimiento y las restricciones legales para modificar edificios históricos.
Como consecuencia, el número de residentes ha disminuido drásticamente en las últimas dos décadas, dejando decenas de predios sin supervisión ni reparaciones básicas en techos y muros. Según estimaciones de la propia Gerencia del Centro Histórico, hasta 60 mil personas han abandonado en las últimas dos décadas esta zona debido a diferentes circunstancias.
En contraste con la pérdida de habitantes, el uso comercial de la zona ha registrado un incremento constante. Los inmuebles ubicados en los ejes principales se han transformado en hoteles, restaurantes, cafés y comercios dirigidos al visitante.
Hasta el momento, la intervención de las autoridades locales se ha limitado a medidas preventivas de seguridad en la vía pública para evitar accidentes por desprendimiento de cantera o techumbres. No existen programas públicos vigentes que financien la restauración de las viviendas particulares en riesgo ni planes de incentivos para repoblar la zona. El balance a un cuarto de siglo del rescate nos deja ver que la conservación de la infraestructura y las condiciones de habitabilidad no acompañaron la reactivación de un espacio que, queda claro, fue reactivado para el comercio, el turismo y poco más.
Redacción / La Voz de Michoacán
Con información de Arved Alcántara