Este 8M descubre a las escritoras latinoamericanas que usan la ciencia ficción y el horror para romper barreras y re imaginar nuestro futuro.

Mara Rahab Bautista

Cuando llega el 8 de marzo, me gusta traer no solo marchas y políticas públicas, sino también libros a la mesa que nos permitan imaginar otros mundos. La literatura especulativa —ciencia ficción, fantasía, horror y realismo mágico que desafía lo dominante— proporciona un entorno rico para las escritoras latinoamericanas. Las mujeres de la región han estado utilizando lo fantástico durante décadas para discutir género, memoria, violencia, colonialidad, defender el territorio y el futuro. Estos son textos indispensables para lxs lectores que esperan algo que los emocione pero que también ofrezca refugio o provocación.

¿Cuál es el punto de especular en clave feminista?

Porque crear mundos nos ofrece los medios y los mecanismos potenciales para explorar nuevas formas de hacer las cosas: cuerpos que se transforman, tecnologías que liberan, sociedades con una organización distinta. La imaginación especulativa es una forma de resistencia: recuperamos mitos, puntos de vista, ancestralidad, y narrativas futuras que a menudo se cuentan a través de una lente patriarcal y este género da la oportunidad de conquistar estos temas: el futuro, la colectividad, el respeto por los recursos naturales, entre otros temas, con esperanza, igualdad, justicia y gozo. 

¿Qué temas aparecen frecuentemente en el género especulativo?

Violencia de género y corporalidad: Lo fantástico amplifica lo violento para nombrarlo.

Tecnología y vigilancia: quién ejerce control sobre la intimidad y cómo los cuerpos lucharán de vuelta.

Memoria y post-memoria: fantasmas y regresos como metáfora de traumas históricos. Colonialidad y futuros: Reencuadrar mitos y cosmologías locales a la luz de narrativas globales.

Si eres unx lector curioso, no tienes que leer en orden. Comienza con un cuento o una novela corta: la ficción especulativa a menudo funciona mediante pequeños resultados. Busca, por su parte, antologías y traducciones: son excelentes puntos de partida, ya que puedes comparar voces.

La literatura especulativa escrita por mujeres latinoamericanas no es un nicho pequeño: es una fuente de preguntas y futuros, un medio para nombrar heridas y posibilidades.

Este 8M, celebrarlas es también leerlas y recomendar sus libros en librerías, reuniones y redes —porque imaginar otros mundos es un acto político y un acto de cuidado.

Algunas de las autorxs esenciales del género especulativo (y por qué deberías leerlas)

Gabriela Damián Miravete (México). Escritora, editora y traductora. Aborda temas de identidad, memoria, género y vida urbana contemporánea. Su obra combina lo íntimo y lo político, con una voz feminista y crítica social. Una contribución especial e importante a su trabajo es que se ha preocupado por explorar los límites formales. Recomendamos Soñarán en el jardín y La canción detrás de todas las cosas.

Andrea Chapela (México). Autora de la tetralogía juvenil Vâudïz y de Grados de Miopía (ensayo), Un Año de Room Service (cuentos) y Ánsibles, Perfiles y Otras Máquinas Ingeniosas (cuentos de ciencia ficción). Su escritura abarca ensayo y cuento (ciencia ficción) para revelar una fusión de formación científica, experimentación formal y un tono lírico y reflexivo. Ha ganado premios nacionales, incluyendo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen y el Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez. Ganó el Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola (2019) restlessbooks.org. En 2021, Granta la nombró una de las mejores novelistas jóvenes en español. Recomendamos Todos los fines del mundo.

Angélica Gorodischer (Argentina). Su obra combina fábula, sátira y política. Es una escritora central para tratar de entender cómo lo fantástico puede ser una máquina para pensar sobre el poder y la otredad. Recomendación: Kalpa imperial y Las nenas.

Mariana Enriquez (Argentina). Sus historias con tintes de horror y fantástico se concentran en la violencia cotidiana: colonias urbanas, patriarcado, pobreza. Lee sus historias si quieres sentir cómo lo sobrenatural sirve a lo social. Recomendado: Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego.

Samanta Schweblin (Argentina). Con las herramientas de lo inquietante y abstracto, sus novelas y relatos interrogan la tecnología, la memoria y los cuerpos. En Kentukis y Distancia de rescate muestra cómo la proximidad tecnológica y lo microscópico pueden convertirse en terror ético.

Liliana Colanzi (Bolivia). Sus historias también mezclan la tradición indígena y la ciencia con lo extraño: universos donde la antropología, lo cósmico y la violencia se mezclan. Sus relatos exhiben una especie de especulación que es firmemente local y moderna.  Recomendamos Nuestro mundo muerto.

Rita Indiana (República Dominicana). Aunque escribe a través de diversos géneros (música, novela, performance), sus obras proponen futurismos caribeños, combinando tradición, tecnología y política que rehacen la identidad insular. Es la voz que pone al Caribe en el territorio entre lo post-apocalíptico y lo político. Recomendamos: La Mucama de Omicunlé.

#8M

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