Detecta fallas en tu sistema eléctrico para evitar paros y reducir costos operativos, cumpliendo la normativa con una renovación del material eléctrico de tu negocio.
Redacción / La Voz de Michoacán
Cuando tienes un negocio, para tus instalaciones es una prioridad. De ello dependen la seguridad del lugar y el funcionamiento adecuado del sistema eléctrico.
Con el paso del tiempo, el uso diario, la exposición al clima y el aumento en la demanda de energía generan desgaste en cables, interruptores y sistemas de distribución. Esa carga constante puede reducir su rendimiento y afectar la confiabilidad del sistema.
Por eso es fundamental identificar a tiempo las señales de alerta. Actuar con anticipación ayuda a prevenir fallas que interrumpan el suministro y comprometan el funcionamiento del sistema eléctrico.
Estas son las principales señales que debes tomar en cuenta:
Las variaciones de voltaje que notas en el flujo eléctrico indican que tus componentes internos han perdido su capacidad de conducción nominal.
En términos sencillos, la electricidad ya no fluye libremente porque encuentra resistencia de contacto dentro de los equipos.
Estas fallas ocurren cuando los contactos de tus interruptores de caja moldeada presentan depósitos de carbón derivados de microarcos eléctricos.
Cada vez que un interruptor se abre o se cierra bajo carga, se genera una pequeña chispa que, con los años, crea una capa aislante de carbonización o picaduras (pitting) en el metal.
Esta degradación es peligrosa porque aumenta la resistencia al paso de la corriente. La inestabilidad en el voltaje provoca que tus sistemas de bombeo, elevadores y equipos de aire acondicionado trabajen con picos de corriente excesivos para intentar compensar la caída de tensión o bajo voltaje.
Además, el ruido eléctrico generado por el cableado con blindaje degradado interfiere con tus sistemas de seguridad y redes de datos, lo que compromete la operación integral de tu inmueble.
Si tus cámaras de vigilancia fallan o tus servidores se reinician, el culpable suele ser un contacto eléctrico en mal estado.
2. Sobrecalentamiento y resistencia en conductores de potencia
El calor excesivo en tu red de distribución es una señal evidente de baja eficiencia. Esa temperatura elevada representa energía que no está llegando a tus equipos.
Si los tableros generales se calientan más de lo normal, puede deberse a que los conductores no tienen la capacidad suficiente para la demanda actual o a que el material ya perdió sus propiedades con el tiempo.
Cuando la temperatura aumenta, también lo hace la resistencia eléctrica. Esto provoca más pérdidas de energía en forma de calor y se refleja en un mayor consumo en tu factura mensual.
Existen signos físicos de fatiga en tu material que puedes identificar visualmente:
- Cristalización de aislantes:
Cuando notas que el forro de los cables se vuelve quebradizo, es señal de envejecimiento térmico. El calor constante ha carbonizado el plástico, eliminando su capacidad de protección y dejándolo propenso a fallas al menor movimiento. - Degradación química (olores):
Si percibes olores penetrantes cerca de los tableros, son causados por la sublimación de polímeros. Es el aislamiento “evaporándose” antes de convertirse en un cortocircuito o incendio. - Activación por transferencia térmica:
Si sus interruptores se disparan “sin razón”, el calor acumulado en el gabinete está engañando al mecanismo térmico. No es una sobrecarga real, es un mal manejo de la temperatura que detiene su operación innecesariamente.
Ten en cuenta que cuando el aislamiento de un conductor se daña, deja de cumplir su función de protección. Esto puede provocar fugas de corriente hacia las canalizaciones metálicas y generar un riesgo serio de electrocución.
Además, la normativa NOM-001-SEDE establece que los conductores deben trabajar dentro de rangos seguros de temperatura, normalmente 75 °C o 90 °C, según el tipo de aislamiento, como el THHN o el THWN-2.
Si se superan esos límites, la vida útil de la red eléctrica se reduce de forma considerable.
3. Obsolescencia ante cargas modernas y distorsión armónica
Si tu instalación fue diseñada en décadas pasadas, es probable que carezca de la capacidad técnica para gestionar las cargas no lineales que utilizas hoy.
Hace veinte años, la mayoría de los equipos eran motores simples y focos incandescentes; sin embargo, los sistemas actuales de iluminación LED masiva y los variadores de frecuencia generan frecuencias armónicas que degradan la calidad de la energía.
Para comprender cómo este fenómeno afecta la operatividad y seguridad de tu inmueble, es necesario que analices los siguientes puntos:
- Contaminación de la red:
Las cargas electrónicas modernas generan “ruido” o frecuencias parásitas que ensucian la onda senoidal del voltaje, afectando el rendimiento de toda la infraestructura eléctrica. - Sobrecarga del conductor neutro:
A diferencia de las cargas antiguas, las armónicas producidas por equipos digitales no se cancelan entre sí, ya que se suman vectorialmente en el cable neutro.
Esto provoca un calentamiento excesivo que puede quemar el conductor, incluso si las fases principales parecen operar con normalidad. - Vibración y fatiga en transformadores:
Estas frecuencias parásitas fuerzan a los transformadores a trabajar en condiciones para las que no fueron fabricados, provocando vibraciones mecánicas y un desgaste prematuro en sus devanados internos. - Necesidad de protección electrónica: La modernización requiere migrar a tableros con unidades de disparo electrónicas.
Estos interruptores modernos monitorean parámetros en tiempo real y reaccionan con una precisión milimétrica para proteger la electrónica sensible de tus elevadores y sistemas de automatización avanzada.
4. Eficiencia energética y parámetros de cumplimiento
El cumplimiento de los estándares técnicos no es solo burocracia; es obligatorio para que garantices la seguridad en tu negocio.
En México, el Código de Red y las normas oficiales te exigen mantener parámetros de calidad para no inyectar “basura eléctrica” que afecte la red de distribución pública de CFE.
Existen parámetros técnicos fundamentales para la evaluación de tu sistema que debes conocer:
- Factor de potencia:
Es la medida de qué tan bien aprovechas la energía. Mantener un nivel superior a 0.95 te ayuda a eliminar cargos adicionales y multas por energía reactiva. - Resistencia de aislamiento:
Se mide con un equipo llamado megóhmetro. Esta prueba inyecta voltaje para ver si el cable tiene microfisuras por donde se escape la electricidad. - Caída de tensión:
Si tus cables son muy viejos o delgados, baja el voltaje. Tus cálculos deben garantizar que este valor sea menor al 3% para que tus motores tengan la fuerza (torque) necesaria para arrancar sin quemarse.
La integración de bancos de capacitores automáticos y supresores de transitorios de última generación protege la inversión que has hecho en equipo especializado.
Al optimizar el flujo de corriente, eliminas la necesidad de realizar reparaciones costosas de emergencia por fallas de aislamiento que podrías haber previsto.
5. Protocolos de seguridad y continuidad de servicio
La seguridad de tus instalaciones depende de la calidad de los procedimientos de mantenimiento aplicados.
Un equipo viejo o de baja calidad aumenta el riesgo de arco eléctrico (arc flash), una explosión térmica de alta peligrosidad.
Para asegurar el buen estado de tu inmueble, tu personal calificado debe realizar los siguientes procedimientos:
- Inspección termográfica:
El uso de cámaras infrarrojas localiza puntos de alta resistencia en terminales sin necesidad de interrumpir la productividad del negocio. - Integridad de tierras:
La verificación de la impedancia en las redes de tierra asegura un camino seguro para la disipación de descargas atmosféricas o fallas de aislamiento. - Torque controlado:
Las vibraciones mecánicas de la corriente alterna aflojan los tornillos con el tiempo. El reapriete con herramientas de precisión evita que el contacto flojo genere un incendio. - Actualización de diagramas unifilares:
Contar con el mapa actualizado de las venas eléctricas es indispensable para realizar diagnósticos rápidos y cumplir con las inspecciones de Protección Civil.
Modernizar tu infraestructura eléctrica fortalece la seguridad, el rendimiento y la estabilidad de tu negocio.
Para hacerlo bien, apóyate de , con un portafolio amplio y especializado, que ofrezcan equipos y materiales certificados de fabricantes con experiencia y respaldo en el mercado. Así te aseguras de integrar soluciones que cumplen con los estándares de calidad y seguridad que tu operación exige.
Un sistema eléctrico actualizado también te permite incorporar tecnologías que optimizan el consumo, como el monitoreo remoto de energía, paneles solares o sistemas de automatización para edificios.
Atender estas necesidades a tiempo protege a tu personal, mantiene tu operación en cumplimiento con la normativa y garantiza la continuidad operativa y la rentabilidad de tu empresa en el largo plazo.